martes, 13 de septiembre de 2011

[Capítulo 1] Sin nombre

Capítulo 1. Sin nombre.

Estaba allí sentada, junto al gran portal de hierro y cristal marcado con huellas y ligeras formas de manos. Me apetecía sentarme allí sola, mientras contemplaba cómo los estudiantes subían hablando y confesándose su últimos cotilleos del verano. Me hacía, de alguna forma, feliz.


No me gustaría que pensárais que soy una adolescente solitaria, simplemente me gusta reflexionar a solas. Eso es todo. Sí, también tengo sentimientos, errores, soy como todos.
Lo extraño fue, cuando vi una chica. Sí, cualquier chica, pero me sorprendió que ella también estuviera sentada. En la última escalera, con la cabeza apoyada en las manos. Parecía soñolienta; tenía su pelo rubio agarrado en un sutil moño, y llevaba una camisa muy holgada a cuadros azules con unos simples vaqueros, y unas Converse rojas. No sé si era guapa o no, estaba de espaldas a mí.


Y allí seguía. Seguíamos. Las dos, solas, inmóviles e inmunes al tremendo calor de verano. O más bien, de finales de verano.


Lo cierto es que a mí no me desmotiva terminar el verano. El verano es aburrido, si eres hija única y encima de padres separados. Y si en tu pueblo, toda la gente es y se comporta como canis ricos y con bonitos y caros deportivos rojos... Es una expresión. En el minúsculo pueblo en el que vivo, NADIE tiene un deportivo rojo. Qué mas quisieran esos canis...


En fin, pues me mantuve allí sentada en el bordillo del portal hasta que un hombre barrigón y barbudo dio tres suaves toquecitos al cristal de la puerta. Me sobresalté. Pude distinguir cómo articulaba algunas palabras sin sentido, algo como "¿Qué haces ahí? ¡Apártate!", y decidí levantarme; como para no hacerlo.


El director del instituto (sí, ese hombre "bonachón" y barrigón era el director) abrió la puerta de par en par y sonrió a los impacientes (o no) alumnos que se apilaban en las escaleras, sin ningún hueco libre.


- ¡Alumnos del instituto Down Road's! Qué feliz estoy de veros tan entusiasmados, pero no tan deprisa -dijo en un tono irónico, y empezó a echar una charla aburrida sobre los estudios, que ya no recuerdo muy bien. - Y eso es todo. Ya sabéis, debéis estudiar, tener claro lo que vais a hacer a partir de ahora. Borrón y cuenta nueva, niños. Ahora todo ha cambiado.


Se apartó del portón lentamente, y se oyó una voz algo lejana que decía podéis pasar, acción que los alumnos realizaron rápidamente. Nunca les he visto tan emocionados, nunca he visto a nadie tan emocionado por empezar un nuevo curso, lo que supone un nuevo nivel, otro cambio más. Y lo que supone a su vez, estudiar más. MÁS. Esa palabra es deprimente, si te refieres a aumentar la cantidad de algo desagradable. Como en este caso.


No es que no me guste estudiar. Lo cierto es, que me encanta. Me encanta la historia, la geografía; las ciencias naturales, las sociales. Y sobretodo, la filosofía. Pero odio la Lengua. La odio, no la soporto. ¿Qué tienen las palabras de especial? Sólo sirven para comunicarnos. Es sólo un lenguaje, nada más. Es estúpido, tanto "medir versos", tantas estupideces estúpidamente estúpidas, horrible. Sin embargo, no detesto las matemáticas.


No me he presentado, sí, bueno, esto es lo que hacen todos los libros en su comienzo: contar una historia sobre la vida del personaje en primera o tercera persona, sobre la situación; y luego presentarse. Y eso mismo estoy haciendo yo, pero en este caso, es porque se me ha olvidado. Me llamo Brenda. Brenda Alice Simpson. Mi nombre completo mola, ¿eh? No. No creo, Vengo de una familia muy rara.


Mis padres se separaron cuando yo tenía apenas 10 años. Sufrí bastante; no es lo mismo que tus padres se separen cuando tú todavía no eres consciente de ello, que cuando sabes lo que es separarse. Pero... lo llevo bien. Ahora eso no importa... ahora me importa el presente, el futuro. Ya es agua pasada. Y no es momento de lamentarse, debo ser fuerte. Tengo capacidad para ello...


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